Cómo hacer un GIF animado de una página para colorear

Coloca la página para colorear sobre una superficie plana y fija la cámara de tu teléfono en un trípode o apóyala en una pila de libros para que no se mueva ni un milímetro entre foto y foto. La clave está en que el encuadre y la luz sean idénticos en todas las tomas, así que elige una hora del día con luz natural constante o usa una lámpara de escritorio que no proyecte sombras cambiantes. Si la cámara se mueve, el GIF parecerá tembloroso y el efecto de coloreado progresivo se arruinará; por eso, dedica diez minutos a montar bien el soporte antes de empezar. Con el móvil fijo, dibuja o pinta un pequeño trozo de la lámina, haz una foto, pinta otro trozo, otra foto, y repite hasta completar la escena. Necesitarás entre 6 y 12 fotogramas para que el movimiento se vea fluido sin que el archivo pese demasiado; con menos de 6 el salto entre etapas será brusco, y con más de 12 el GIF se hará pesado y tardará en cargar. Cuando tengas las fotos, las unirás con un creador de GIF como el creador de GIF de GIFDB.com, que además incluye guías paso a paso para ajustar la velocidad y el bucle.

Prepara la escena y la iluminación

Busca un rincón de tu casa donde puedas dejar la página fija durante un rato, porque tendrás que volver a fotografiar el mismo trozo de papel varias veces. Lo ideal es una mesa junto a una ventana que no reciba sol directo, porque la luz directa crea sombras duras que cambian a lo largo del día. Si no tienes luz natural constante, coloca una lámpara de flexo a un lado y otra al otro lado para iluminar de forma uniforme; así evitas que el lápiz o rotulador brille de más en la foto. Asegúrate de que el fondo de la imagen sea neutro y no tenga elementos que distraigan, como juguetes o papeles de colores, porque el ojo se irá a ellos en lugar de seguir el proceso de coloreado. Antes de empezar a pintar, haz una foto de prueba y comprueba que la página sale centrada, enfocada y con el mismo tamaño en el encuadre; si algo falla, ajusta el soporte o la luz antes de perder tiempo con las tomas reales.

Cuando ya tengas la escena fija, decide qué parte de la lámina vas a colorear primero: lo normal es empezar por el fondo o por los bordes, para que cada nuevo trazo sea visible sin tapar lo anterior. Usa lápices de colores, ceras o rotuladores finos, pero evita los que traspasen el papel o que dejen mucha humedad, porque podrían arrugar la página y cambiar su posición entre fotos. Si quieres que el GIF muestre un degradado bonito, ve rellenando zonas pequeñas de una en una en lugar de hacer trazos sueltos por todo el dibujo; así cada fotograma tendrá un cambio claro. Recuerda que no hace falta que el dibujo quede perfecto, porque lo que se ve es el proceso, no el resultado final; de hecho, un acabado un poco irregular le da encanto al GIF. Cuando termines una sesión, guarda todas las fotos en una carpeta con números correlativos (01, 02, 03...) para que luego sea más fácil subirlas en orden al creador de GIF.

Haz las fotos en etapas y mantén la cámara fija

Empieza con la página sin colorear y haz la primera foto; después pinta una pequeña porción, por ejemplo el pétalo de una flor, y haz la segunda foto. Repite el proceso: pinta un poco más, fotografía, pinta otro poco, fotografía, hasta completar el dibujo o hasta que tengas entre 6 y 12 tomas. No muevas el trípode ni la pila de libros entre foto y foto, y tampoco cambies el zoom ni el enfoque manual; si tu móvil tiene enfoque automático, tócale la pantalla en el mismo punto en todas las tomas para fijar la distancia. Si no tienes trípode, apoya el teléfono sobre una pila de libros gruesos y calza la cámara con una goma elástica o un clip para que no se deslice. Otra opción es usar la función de temporizador o un mando a distancia Bluetooth, así evitas que la mano pulse el botón y mueva el móvil; si no tienes mando, dispara con la cuenta atrás de 3 segundos y mantén las manos alejadas. La clave está en que la cámara no se mueva ni un milímetro, porque cualquier desplazamiento hará que el fondo baile y el ojo lo note aunque sea sutil.

Cuando hayas hecho las fotos, revísalas en el carrete y borra las que hayan salido movidas o con reflejos; es mejor que te falten fotogramas a que uno descoloque el ritmo. Si alguna toma tiene un error de iluminación, por ejemplo una sombra de tu mano, vuelve a hacerla antes de desmontar el montaje; no merece la pena intentar arreglarlo con filtros porque el resultado se notará raro. Para que el proceso sea más rápido, puedes imprimir dos copias de la misma página para colorear y usar una como referencia de los colores que quieres aplicar, aunque el GIF será más vistoso si haces todo en una sola lámina. Recuerda que el número de fotos no tiene que ser fijo: si el dibujo es muy sencillo, con 6 tomas basta; si es muy detallado, sube a 10 o 12 para que se aprecie cada trazo. Lo importante es que entre una foto y la siguiente haya un cambio visible pero no demasiado grande, porque si no el movimiento parecerá saltarín.

Ajusta la duración de cada fotograma y el bucle

Cuando subas las fotos al creador de GIF de GIFDB.com, verás que puedes ajustar la duración de cada fotograma en centésimas de segundo; para un GIF de coloreado, lo normal es que cada paso dure entre 0,5 y 1 segundo. Si pones menos de 0,3 segundos, el ojo apenas tendrá tiempo de ver el avance y el GIF parecerá un parpadeo; si pones más de 2 segundos, el movimiento se hará pesado y aburrido. La clave está en que la última foto (la página ya coloreada) dure más que las demás, por ejemplo el doble o el triple, para que el espectador pueda admirar el resultado final. En la mayoría de los creadores de GIF puedes marcar un tiempo de exposición por fotograma o editarlos uno a uno; si tu herramienta lo permite, deja la última toma a 2 o 3 segundos y el resto a 0,8 segundos. También tendrás que elegir cuántas veces se repite el bucle: si lo dejas en bucle infinito, el GIF se repetirá sin parar, lo cual es ideal para redes sociales; si lo pones en una sola pasada, el espectador se quedará con la imagen final fija. Prueba varias velocidades y repite el bucle hasta que veas que se entiende bien el proceso; no tengas miedo de volver a generar el GIF con otros tiempos.

Ten en cuenta que el tiempo total del GIF será la suma de todos los fotogramas, así que si usas 10 fotos a 0,8 segundos más la última a 2 segundos, tendrás unos 9,2 segundos de duración, que es una duración razonable para un gif de coloreado. Si el archivo te pesa demasiado, reduce el número de fotogramas a 6 o 7, o baja la resolución de las imágenes antes de subirlas; no hace falta que la foto sea a tamaño completo, con 800 píxeles de ancho es suficiente para una publicación web. Algunos creadores de GIF te permiten elegir el número de colores o la paleta, pero no necesitas complicarte: si reduces el tamaño de la imagen y usas pocos colores planos, el peso bajará sin que se note mucho. Recuerda que un GIF pesado tarda en cargar y puede verse cortado en móviles con poca cobertura, así que intenta que pese menos de 2 MB si es posible. Si no llegas a ese peso, no pasa nada: lo importante es que el GIF se vea nítido y que el movimiento sea fluido.

Errores comunes al hacer un GIF de coloreado

Ideas para tus próximos GIFs de colorear

Puedes aplicar esta misma técnica a cualquier dibujo de la web, desde Otoño páginas para colorear hasta Kawaii páginas para colorear, y así crear una colección de GIFs con tus temas favoritos. Para los dibujos de otoño, por ejemplo, puedes ir coloreando las hojas de verde a naranja y luego a marrón, mostrando el cambio de estación en cada fotograma; con los kawaii, en cambio, lo divertido es ir rellenando las caritas sonrientes y los animales con colores pastel. Si te gusta el reto, intenta hacer un GIF en el que primero colorees el fondo y luego el personaje, o al revés; así variarás el orden y sorprenderás a quien lo vea. Otra idea es usar la misma página pero con diferentes paletas de color, por ejemplo un otoño con tonos cálidos y otro con tonos fríos, y luego unir las dos versiones en un solo GIF para comparar. No te limites a un solo lápiz: mezcla técnicas, como rellenar con ceras y luego añadir detalles con rotulador, para dar más textura al proceso. Y si quieres compartir tus creaciones, súbelas a tus redes con un buen título y menciona la página de donde sacaste el dibujo; así otros también podrán disfrutar de colorear. La práctica hace al maestro, así que no te desanimes si el primer intento no sale perfecto: prueba otra vez con más fotos o con otra luz, y verás cómo en poco tiempo dominas la técnica. Cuando ya tengas varios GIFs hechos, puedes combinarlos en una sola imagen animada o en un vídeo corto para mostrar tu evolución; las posibilidades son infinitas. Lo importante es que te diviertas mientras aprendes a crear contenido visual atractivo, y que aproveches al máximo las herramientas gratuitas como el creador de GIF de GIFDB.com. No olvides que el proceso de colorear es tan importante como el resultado, y un GIF bien hecho lo demuestra con cada trazo.